Winston Churchill

Graham Sutherland, 1954
Factum Arte, 2017
148 x 122 cm

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El artista neorromántico inglés Graham Sutherland (1903-1990), pintor y diseñador contratado por el War Artists’ Advisory Committee para testimoniar los daños causados por los bombardeos de Londres y Gales, recibió asimismo el encargo de la Cámara de los Comunes, para pintar el retrato de Winston Churchill en 1954. Churchill detestaba el retrato. Unos meses después de su entrega, fue destruido por orden de Lady Churchill. A pesar de la destrucción de la obra, pervivieron dibujos preparatorios y estudios al óleo así como una serie de fotografías tomadas por la famosa fotógrafa de moda, Elsbeth Juda y una imagen muy buena tomada por el fotoperiodista Larry Burrows. Con estos materiales diversos, el equipo de Factum Arte acometió la recreación de esta icónica imagen de Churchill.

Los pintores de Factum produjeron varias versiones del trabajo de Sutherland

Pintando el retrato de Winston Churchill

 

 

 

La recreación se inició en una primera etapa, partiendo de la imágenes de Juda, que se imprimieron en lienzos preparados. La retratista encargada de la recreación, dedicó un tiempo a estudiar el tipo de materiales que pudiera haber utilizado Sutherland; el tipo de lápices, carboncillos, los diversos óleos pardos y ocres empleados por el artista, así como los aspectos psicológicos del retrato. A pesar de todo, en las versiones producidas, los tonos pardos resultaban siempre ligeramente apagados y no reflejaban la frescura de la pintura original.

 

 

Se tomó la decisión de viajar a la National Gallery de Londres, donde se conservan una serie de bocetos preparatorios y un estudio al óleo creado por Sutherland en la etapa final del trabajo. Este estudio al óleo resultó ser un factor decisivo en el proceso de recreación. Los óleos fueron pintados directamente sobre un lienzo sin preparar, lo que hacía que los colores resultaran más claros y ligeros lo que hubieran resultado sobre una superficie con imprimación blanca (al modo en que lo habíamos hecho hasta el momento en Factum). El equipo examinó numerosos bocetos preparatorios para definir diversos aspectos de la reproducción; resultaba evidente que Sutherland había estudiado cuidadosamente cada aspecto del modelo antes de realizar de manera muy rápida la versión final del retrato, lo cual explica tan intenso vigor.

Durante nuestra visita a Londres, el equipo visitó también al sastre de Churchill, Henry Poole & Co. en Savile Row. La tienda conservaba muestrarios de la tela utilizada en los pantalones que lleva Churchill en el retrato, así como información acerca del corte de la chaqueta y otros detalles, tales como el hecho de que, al parecer, Churchill vistió, durante la elaboración de bocetos preparatorios, lo que parece ser un traje de ski de 1950. Asimismo, el sastre, pudo proporcionar información sobre la fabricación del reloj de Churchill, en qué bolsillo solía llevarlo, etc...Toda esa información sirvió al equipo de Factum para entender mejor los textiles y otros aspectos del cuadro. Por último, el equipo se reunió con el artista Tai-Shan Schirenberg, que ha estudiado a fondo la tradición de pintura de retratos inglesa. Para la retratista de Factum, formada en España, resultó de gran utilidad poder comprender más a fondo este tradicional arte británico. Schirenberg nos proporcionó información sobre el tipo de pinceles que pudo utilizar Sutherland, incluso apuntó algunos detalles de gran interés partiendo de una imagen fotográfica de Sutherland posando frente al retrato. Resultó que Sutherland se sirvió de un difumino que aparece sujetando en una foto con el retrato al fondo (no se trata de un cigarrillo como se pensaba originalmente), para crear la atmósfera difusa del cuadro, otro hecho de gran interés y utilidad a la hora de acometer la recreación de Factum.

Ensayos de recreación del trabajo de Sutherland

Al regresar a Madrid, el equipo de Factum empleó esta información tan detallada, para definir y dar forma a la recreación. Esta vez, una de las pinturas realizadas antes del viaje a Londres, se imprimió en un lienzo sin preparación, esto modificó inmediatamente al aspecto de los tonos pardos, además se añadieron otros detalles en el cuadro.

Reconstrucción digital

Una vez lista la versión definitiva, se fotografió en alta resolución. Para entonces, el equipo había encontrado una nueva y mejor fotografía del retrato. La había tomado el fotógrafo Larry Burrows, que se sirvió de una carta de color en esta documentación, de manera que el color estaba registrado con gran fidelidad. La foto fue amablemente proporcionada a Factum por el hijo del fotógrafo, Russel Burrows.
Esta imagen se utilizó junto a la reconstrucción física para producir la recreación final. Sirvió para corregir los tonos así como para proporcionar mayor detalle en algunas zonas, convirtiendo la recreación final, en un híbrido entre esta excelente imagen y la fresca energía que le aporta la pintura real.

 

 

 

Pasos finales del procesos de recreación

El archivo digital creado en el paso anterior se imprimió en un lienzo impregnado ligeramente con una fina capa de gesso para mantener el aspecto y la textura de un lienzo sin preparar. Solamente en algunas zonas - la cara, por ejemplo- en que Sutherland empleó una técnica de impasto, se preparó con gesso algo más grueso y texturado para crear zonas de mayor cuerpo.

Adam Lowe y Miguel Alves encerando la capa pictórica

Aunque la pintura original se ha perdido, esta recreación del retrato que Sutherland hizo de Churchill, reproduce con la mayor fidelidad posible la profundidad psicológica y la vida de esta obra fascinante.

La reconstrucción final

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