The Concert

Johannes Vermeer, 1664
Factum Arte, 2017
72.5 cm × 64.7 cm

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The Concert de Johannes Vermeer fue robado del Isabella Stuart Gardner Museum (Boston) en 1990. La pintura estaba bien documentada y existen muchos estudios académicos en torno a la figura de Vermeer, sus métodos de trabajo y su época. Se recopiló información a partir de varias fuentes para dar forma a la recreación y el equipo de Factum Arte, empleó tanto métodos tradicionales como las tecnologías más avanzadas, para acometer la tarea.

Jordi García Pons y Silvia Alvarez estudian la técnica de Vermeer.

Silvia Alvarez consideró técnica empleada por Vermeer en otros trabajos.

Pintando ‘The Concert’

El primer paso del proceso en la recreación de The Concert fue emplear la mejor imagen disponible de la pintura original, como guía para los artistas de Factum. La imagen se amplió a tamaño real y se imprimió digitalmente en un lienzo imprimado con gesso. Los especialistas en la obra de Vermeer estiman que el artista preparaba sus lienzos en grisalla - gris monocromo- al que posteriormente añadía el color. En Factum se optó por imprimir la imagen en escala de grises y sepia sobre el lienzo, que funcionaron como lo hubiese hecho la grisalla de preparación, dando mejores resultados en el acercamiento al color de la paleta empleada por Vermeer.

Tres artistas recrearon su versión del cuadro para posteriormente combinar las tres versiones mediante herramientas digitales. Estas recreaciones físicas resultaron de gran valor a la hora de conferir el aspecto y sensación de una pintura real al cuadro final impreso.

Silvia Alvarez pintando una de las versiones de esta obra

Silvia Alvarez completando una de las versiones de esta obra

Los expertos creen que Vermeer pudo haber usado una 'cámara oscura'; una cámara estenopeica que proyecta una imagen invertida sobre una superficie, como medio para ayudarse en la creación de sus cuadros. En Factum, se construyó una cámara oscura para entender mejor el funcionamiento de esta técnica y su influencia sobre el artista. Asimismo se realizaron investigaciones para reconstruir la limitada paleta de Vermeer con la mayor fidelidad posible, basándonos en análisis cromatográficos de los pigmentos y en facturas de compras de pigmentos, procedentes de los archivos del taller del pintor.

Silvia Alvarez añade detalles de color a una de las versiones realizadas de esta obra.

Además, para lograr recrear mejor el precario estado de conservación en que se encontraba la obra original en 1990, se eligieron los colores con un ligero tinte amarillento, que simulara la oxidación de la pintura de la obra original. En la versión empleada para la reconstrucción final, Factum empleó únicamente óleos de primera calidad, entre ellos pigmentos actualmente en desuso por su rareza y elevado coste, tales como el lapislázuli.

Cada uno de los artistas que trabajaron en las recreaciones, aportó algo diferente al cuadro, aunque todos coincidieron en la opinión de que la cualidad más importante que presenta la obra de Vermeer, reside en su modo de representar la luz y en la pulcritud de la composición de las figuras. Enfocándose en dichas cualidades de la obra e imitando la luz con la mayor fidelidad posible, lograron un alto grado de semejanza con la pintura original.

Además de las fotografías de la obra original, el equipo de Factum Arte pudo estudiar archivos de 3D de alta resolución y color, de un cuadro de Vermeer perteneciente a la Royal Collection que, junto con el asesoramiento proporcionado por el experto en Vermeer, Jonathan Jason, resultaron de gran utilidad para definir el estilo general del artista y su técnica.

Combinando versiones diferentes con la reconstrucción digital

La reconstrucción digital se usó para fusionar las diferentes versiones pintadas y para conseguir un nivel de detalle imposible en el mundo físico. Cada versión de The Concert pintada en Factum se fotografió en alta resolución. Las mejores secciones de cada pintura se combinaron entre sí con Photoshop para crear la versión final. Las partes más delicadas, como las manos y caras de las figuras que aparecen en torno al instrumento, se tomaron directamente de una fotografía de la obra original.

En la obra original, se habría apreciado, una delicada craqueladura general de la capa pictórica de la superficie. Para poder reproducir esta sutil textura, se utilizó la craqueladura que presentaba el cuadro de Vermeer de la Royal Collection, que se traspuso al archivo de Photoshop de nuestra versión de The Concert, junto con otra serie de detalles, como el aspecto del suelo en que cada baldosa de mármol está minuciosamente perfilada y coloreada y que asimismo, se reprodujeron digitalmente a partir de otras pinturas de Vermeer.

Terminando ‘The Concert’

Los datos 3D del Vermeer de la Royal Collection fueron modificados y la escala reducida. El modelo 3D se imprimió utilizando la avanzada técnica de impresión de OCÉ y se sacó un molde de silicona de esta impresión para posteriormente vaciarlo en gesso. El vaciado se transfirió seguidamente a un lienzo de lino que aportaba una superficie con textura a la impresión de color. El color se imprimió con la impresora de cabezal plano modificada por los impresores de Factum, para lograr un registro de gran exactitud entre la impresión y el lienzo, El paso final en la recreación de The Concert, fue el barnizado final de esta impresión con textura.

La reconstrucción final de la obra de Vermeer.

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